Esta catequesis es prioritaria en nuestro tiempo y en nuestra diócesis, por la constatación de la existencia de un alto porcentaje de adultos no suficientemente evangelizados, poco practicantes y hasta alejados de la fe.
Durante años la catequesis se ha centrado en la niñez y en el sacramento de la Primera Comunión.
La catequesis de adultos ha de "ser considerada la forma principal de la catequesis, a la que todas las demás de alguna forma se ordenan.
Esto implica que las catequesis de otras edades deben tenerla como punto de referencia y articularse con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral diocesana" (DGC 59; Cfr CT 43).