Esta etapa catequética dura seis años, comprende las edades que van de los 7 a los 10 años, y termina con la celebración de la primera Comunión.
Su objetivo es ofrecer una formación básica, esencial y centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas más básicas de la fe y en los valores evangélicos fundamentales.
Y, por ser iniciación, ha de incorporar al niño a la comunidad que vive, celebra y testimonia la fe.